Inteligencia Artificial, Social Media, y medios
- Gerardo Credes
- 20 ago
- 5 min de lectura

En 1999, Internet ya se comercializaba a gran escala. Tenía mi Pentium 3, la televisión por cable se expandía, Netflix enviaba DVDs por correo. Yo estaba en un plan donde siempre tenías tres películas; las veías, las devolvías en el sobre prepagado, y a los tres días recibías otra. Estábamos nerviosos por el Y2K, la Unión Soviética había caído, Clinton logró un superávit presupuestario, se hablaba del ALCA, veíamos HBO, MTV, CNN, Nintendo 64, PlayStation, FM, gasolina barata y ya estaban por inventar las primeras redes sociales. En 15 años tendríamos 70 canales especializados en noticias, 60 de deportes. Imaginábamos tener el conocimiento de la humanidad al alcance de nuestras manos en las computadoras, ¡ya vienen los carros voladores! decía yo.
¿Quién iba a pensar que eso terminaría como estamos ahora? Cinco billonarios manejan todas las redes sociales, oligopolios de comida, oligopolios de televisoras, guerras, destrucción, odios políticos, autoestima en niveles jamás vistos, desmotivación, niños sufriendo enfermedades que antes no existían. ¿Quién iba a pensar que esos cinco billonarios controlarían todo y lo usarían para influir en elecciones, política, para ser trillonarios con favores gubernamentales?
¿Quién iba a pensar que teniendo las personas el conocimiento del universo en sus manos, solo decidirían escuchar a quienes retroalimentan sus ideas? Se dicen mentiras impunemente, medios parcializados, corrupción abierta, desmoralización total.
Tanto es así, que anuncian que tendremos inteligencia artificial, pero los billonarios ahora guían dichas inteligencias.
¿Seremos sustituidos?
No tan rápido. Crear un email consume energía y agua. Un vaso de agua para crear un solo email con inteligencia artificial. Quizás nosotros, los verdaderamente inteligentes, somos máquinas insuperables en rendimiento, por lo que se pronostica una era parecida a la revolución industrial, pero ahora de inteligencia artificial. Es muy difícil y costoso; el humano sigue siendo más barato. Pero también menos precisos. Quizás el valor humano disminuirá aún más. La mayoría de las personas no tiene idea de los abusos a los que han sido sometidos los humanos en el pasado. Hablamos de masacres para evitar la formación de sindicatos, de esclavitud, hablamos de una esclavitud que la gente no percibía, ya que los dueños del pueblo, las tiendas, habitaciones, bares, etc., pertenecían a los mismos dueños de las minas y, en ocasiones, cobraban más de lo que pagaban por los servicios. Estamos hablando de masacres de miles, en sitios aislados por parte del gobierno para evitar huelgas o sindicatos.
Algunos llegaron a apropiarse de tierras y provocaron genocidios de millones de personas. Otros, en busca de beneficios, extrajeron recursos del suelo de un país, manipularon la energía, evitaron nacionalismos, derrocaron gobiernos y desataron guerras que se convirtieron en conflictos mundiales. ¿No sería más sencillo que los líderes lucharan entre ellos en lugar de causar la muerte de millones? Pero ahora viene la parte más terrible, aquellos que padecen la enfermedad de Stephen de la película Django.
¿Dónde quedaría el comprador? Mucha gente menciona el ingreso mínimo universal. Esa tendencia que tenemos de pensar como si todos fueran empáticos. ¿Vas a dejar esto en manos de otros?
La Singularidad de la Perspectiva Humana
Cada persona construye su visión del mundo a partir de un conjunto único de experiencias. Esto significa que lo que para uno puede ser una manifestación clara de bondad y empatía, para otro puede no serlo. La confianza en que otros compartan nuestra visión de la humanidad implica un deseo de conexión y entendimiento, pero también puede llevar a la decepción si esa confianza no se cumple.
La Empatía como Puente
La empatía es una herramienta poderosa que puede ayudar a cerrar la brecha entre diferentes perspectivas. Al esforzarnos por entender las experiencias y emociones de los demás, podemos encontrar puntos en común que nos permitan ver la humanidad de manera más similar. Sin embargo, esto requiere un esfuerzo consciente y a menudo implica salir de nuestra zona de confort para escuchar y aprender de las experiencias ajenas.
El Riesgo de la Desilusión
Ya sabemos que para obtener tanto poder, las personas suelen ser psicópatas. Confiar en que otros compartan nuestra visión de la humanidad también implica el riesgo de desilusión. Cuando nuestras expectativas no se cumplen, podemos sentir frustración o incluso sentirnos traicionados. Esta desilusión puede provocar una mayor división entre grupos que, en lugar de buscar un terreno común, se aferran a sus diferencias y se encierran en sus propias percepciones.
La confianza en que otros ven la humanidad de la misma manera que nosotros es un reflejo de nuestro deseo de conexión y entendimiento. Sin embargo, es esencial reconocer que cada individuo tiene su propia historia y perspectiva. Al fomentar la empatía y el diálogo, podemos trabajar hacia una comprensión más profunda y enriquecedora de la humanidad en su conjunto.
Las compañías de inteligencia artificial y los gigantes tecnológicos participan en acuerdos cruzados, inversiones y financiación circular —donde intercambian capital, garantías y capacidad de cómputo— para sostener sus ingentes gastos en infraestructura, asegurar créditos y garantizar el suministro de chips.
Pero ese es otro tema.
Ahora las redes sociales. No es algo tan simple como colocar fotos y exponer ideas. Un estudio psicológico impresionante, un almacenamiento de tus reacciones, de tus "me gusta", crean algoritmos para mantenerte viendo las redes sociales todo el día. Te causan rabia, te causan alegrías, te hacen sentir que perteneces, te acomodan en grupos, te hacen odiar, te dividen, familias se separan, juegan con tus hormonas a su antojo. Ahora el uso de esa información. La primera vez que escuché sobre algoritmos fue en el Brexit. Hay varios documentales con entrevistas a personas que trabajaban para esas empresas que modificaron la voluntad popular. A partir de ahí, casi no hay elecciones importantes que no se hayan decidido por compra de datos de redes sociales. Ahora mismo hay un intercambio descarado que hasta públicamente el presidente reconoció que no hubiese ganado si no hubiese sido por la ayuda de un billonario. ¿Cómo funciona? Fácil, buscan los sitios que deciden, identifican a las personas que son más fáciles de convencer en los estados clave, las bombardean con publicidad exclusiva, y se crean visitas para hablar sobre política. Luego viene el intercambio del cual no se puede hablar abiertamente.
Como si fuera poco, luego vienen los medios. Ya da lástima. Son tres grupos poderosos, que preparan y distribuyen diariamente las mentiras y medias verdades que se dirán y repetirán.
Estamos al borde de la mediocridad. Las personas solo ven canales que les dicen sus verdades, hay resentimientos, excusan cualquier comportamiento, olvidan, tienen memoria conveniente y te hablan con una soltura de profesor de doctorado.
Lo peor es que el inteligente calla. No pierde su tiempo, mientras la sociedad cada día más se acerca a la autodestrucción.




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