El Estado de Miedo
- Gerardo Credes
- 1 ago
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El niño decía: "Hay un monstruo en mi clóset, debajo de la cama o está en la ventana". Súper papá aparecía y los temores se disipaban.

El Estado se ha transformado en el súper papá moderno. Guerras, terremotos, virus, plagas, los enemigos están listos para invadir, los inmigrantes, los alienígenas, servicios básicos, e incluso el peor de los monstruos, la pobreza, acecha si no hay un Estado. Los individuos débiles se refugian en el Estado, defienden a los billonarios, se autodenominan de derecha y hasta defienden a los políticos casi hasta la muerte sin saber que el verdadero monstruo son ellos.
El individualismo es castigado mientras el colectivismo generalmente es promovido. Los programas están cambiando la naturaleza de los humanos y no disimulan al hacerlo.
En la antigüedad era aún peor pero con el mismo efecto. Los gobernantes, según ellos, eran escogidos por Dios mismo. Aún en este siglo podrías escuchar a alguien afirmando que su político es un enviado de Dios. La gente les construyó pirámides, palacios, castillos, van ellos a la guerra, envían a sus hijos, obedecen todo, rinden pleitesía, admiran y hasta brindan Prima Nocte.
La gente le da al Estado casi el 40 por ciento de su ingreso. Regalan su libertad apoyando leyes como el Patriot Act. Apoyan a los amigos del Estado al sobrepagar por bienes y servicios. Con sus líderes, callan si ven corrupción, incluso encubren si saben que son violadores infantiles. Ven cómo reciben regalos, cómo desprecian a las minorías, porque ni de broma se meten con las mayorías. Ven cómo mienten descaradamente, comienzan a creer y difundir teorías conspirativas.
Así es el hombre débil: aquel que vive bajo la protección del Estado, el fanático de los políticos, el patriota, el que creció viendo series de televisión con policías duros que abusaban de las personas como matones. el que siendo de una mayoría con privilegios, no sirve. En un nivel peor, están los hombres aún más débiles que quieren pertenecer, ser aceptados. En psicología, ya existe un término. Lo llaman el efecto Stephen, de la película Django. Se autoconvencen de que son de una casta y dan la vida por ser aceptados. A esos, los políticos los desprecian de frente y aun así insisten porque creen que no es con ellos. Generalmente son pobres de derecha.
El Estado genera temor y luego lo resuelve. De esta manera, fomenta el populismo, aunque eso es un tema aparte. Mientras aborda el miedo, gobierna en beneficio de amigos y empresas, que posteriormente lo respaldan y contribuyen a formar una ultraderecha en el país.
La nación, compuesta por las personas de un país, está dividida por colores, razas, linajes y educación. Ahora, estos políticos comienzan a controlar incluso el comportamiento de los más vulnerables, generalmente orientándose hacia el ámbito conservador.
El Estado escapa del control, la corrupción es evidente, la pobreza se multiplica, los líderes viven como antiguos reyes, los monopolios prosperan, el Estado se vuelve contra la gente, el fascismo emerge, hasta que llega una nueva revolución llena de sangre.
Finalmente, Piensa en esto
: ¿Cuándo fue la última vez que consideraste invadir China? La mayoría de las personas, que representan el 99% de la población, no desean guerras. Solo los líderes las provocan para generar un estado de miedo, ayudar a sus amigos a enriquecerse con la guerra y, aunque parezca increíble, aparentar ser grandes líderes ante los más vulnerables.




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